lunes, 7 de julio de 2008

Espejos como portales…

Ya habia tenido un encuentro un poco atípico en un sueño. Con un muchacho que por lo visto, era mi intérprete en los sueños. No había entendido las últimas palabras, hasta hoy. Algo de prestarle atención a los espejos dijo.
Lo raro fue cuando, debatiéndome entre la vigilia y el sueño, me crucé con el espejo del baño. Si bien a esas horas y con esa escasa luz y lucidez de ideas siempre las cosas parecen más raras, esto era distinto. Había un curioso juego de luces y sombras que no se correspondía con la realidad. Grande fue mi sorpresa cuando levantando la manó derecha, vi como del otro lado hacían el mismo gesto, desentendiéndose de su función de espejo. Se suponía que el levantaría la mano izquierda.
Por las dudas, se me dio por hablarle, pero los labios de él no respetaron mi voluntad, no se movieron.
-¿Qué vendría a ser esto? – Pregunté.
-¿No te imaginás?
-Si si si, dejame adivinar, sos el ‘yo’ del otro lado del espejo.
-Adivinaste.
-¿Y que se supone que haces ahí? ¿No tendrías que estar haciendo lo mismo que yo?
-No se, ¿qué son los espejos para vos?
-Un pedazo de materia que por alguna propiedad refleja la luz y crea una imagen virtual de la figura que emite la luz…
-¿Si, pero vos creés en eso?
-Y, si fuera por mi creería que hay un universo paralelo, y que lo que llamamos espejos no son más que ventanas hacia el otro lado.
-Ahí me va gustando, no estas errado. ¿Y que pensás de tu pregunta?
-¿Qué pregunta?
-¿Por qué no estoy haciendo lo mismo que vos?
-Ah, si… y… no se, supongo que los muchachos de los sub-mundos están todos de huelga, entonces los de los sueños no tienen guión, los de los espejos se revelan y no imitan a sus representados… y así el resto.
-No. No es así. Solamente estamos interesados en que adviertas algunas cosas.
-Por ejemplo, ¿cuales?
-Por ejemplo que te enteres que eso que vos llamás ‘realidad’ no es más que una parte de un gran conjunto.
-Me gustaría creer en eso, pero no tengo pruebas.
-¿Y esto que estas viendo? ¿No es suficiente prueba?
-Supongo que estoy un poco loco y por eso pasan algunas cosas, y supongo que el monóxido de carbono de la estufa que no tiene salida de gases tiene que ver con todo esto.
-Así es difícil que el chancho chifle…
-¿Es verdad lo de la guerra?
-¿Qué guerra?
-Se dice que hace unos años, hubo una guerra entre tu mundo y el mío. Hasta entonces los espejos eran pasajes de un mundo a otro, en tiempos de paz. Pero un día, el trono de tu imperio cambio de dueño y se desató la guerra, y al cabo de unos años mi bando salió ganador y esa convivencia se rompió para siempre, y los del otro lado de los espejos quedaron condenados a imitar nuestros movimientos. Aunque escuche que están planeando de alguna manera una revolución…
-¿De donde sacaste eso?
-De ‘El Libro del Fantasma’, del Negro Dolina…
-Algo de eso hay, es una profecía cumplida (al menos en parte). Pero cometés un error importante…
-¿Cuál?
Efectivamente hubo una guerra, posterior a tiempos de paz, y efectivamente un bando perdió y estaba condenado a imitar, a seguir un libreto en tiempo real, sin posibilidad de ensayarlo previamente. Cada error en la representación se paga, de alguna manera.
-Si… más o menos lo mismo que dije yo…
-¿Te parece?
-¿A dónde querés llegar?
-¿No pensaste que los que están imitando, siguiendo un libreto en tiempo real y pagando errores son ustedes, los ‘reales’?
-¿Qué querés decir?
-¿Qué querés decir?- Dijo al unísono…
Entonces las sombras y las luces respetaron lo que proponía el sol invasor del amanecer, y todo volvió a ser lo que era, y yo no había dormido nada.
Aún con ese mensaje raro, con esa confirmación de la existencia del destino había un detalle en la profecía, que me decía que no todo estaba perdido.

domingo, 6 de julio de 2008

Con ese que fui en sueños.

-¿Cómo es que me veo a mi mismo en los sueños? se supone que soñamos en primera persona…
-No siempre, los sueños verdaderos son visiones de ustedes sobre nosotros…
-Si vos lo decís… ¿y por qué en este sueño no hay aventura, ni terror, ni persecuciones, ni Julietas, ni todas esas cosas?
-Porque no había guión, así que los funcionarios de la realidad onírica (de los sueños) me pidieron que haga este monólogo.
-Pero somos dos, sería un ‘biólogo’ (como han dicho los Les Luthiers)
-Somos dos y somos uno.
-¿Entonces?
-¿Qué es lo mejor de la vida?
-La sorpresa.
-Lo dudo.
-Dudar es cosa de sabios, la seguridad es peligrosa.
-¿Como puede ser la sorpresa lo mejor de la vida?
-¿Por qué no?
-Porque viéndolos a ustedes, me doy cuenta que gran parte de la vida es la rutina, y la rutina carece de sorpresa.
-Eso es lo bueno, la sorpresa aparece en un contexto, cuando hay algo cíclico e iterativo, como la rutina.
-¿Y como explicas que las mentes más brillantes dediquen tiempo y esfuerzo al control y la predicción? ¿No es eso la ciencia acaso?
-Si, de alguna manera la ciencia es eso, y es lógico. La rutina necesita control, la posibilidad de supervivencia es más lograda cuanto más acertada es la predicción.
-¿Entonces? Te contradecís…
-No, las mentes más brillantes no dejan de ser humanas, y por eso propensas al error. Aún así, no hay contradicción.
-Explicalo.
-La gracia de la sorpresa es que esté fuera de control, nadie invierte en controlar la sorpresa, y, por otro lado, nadie podría hacerlo.
-¿Y los adivinos, tarotistas, vendedores de elixires, futurólogos…?
-Chantas, los más. Iluminados por la suerte, el resto. De cualquier manera son los aguafiestas de la vida, grises y mediocres funcionarios del destino.
-¿Y la muerte, cuando llega de sorpresa?
-Eso es un juego de palabras, nunca llega por sorpresa. No hay nada más seguro y cierto que la muerte. Yo difícilmente pueda predecir la caída del dólar, pero sin dificultad puedo predecir la muerte de un fulano.
-Si eso si, pero a lo que iba, es a que no toda sorpresa es grata.
-Seguramente. Hay sorpresas y sorpresas.
-¿Entonces como puede ser lo mejor de la vida la sorpresa?
-Porque supongo que las sorpresas implican una decisión, una decisión importante, que hace crecer el espíritu, o nos devuelve a la vulgaridad de la rutina en el mismo estado previo.
-Siempre se vuelve a la rutina.
-Pero se vuelve más sabio, o igual que antes.
-Pero hay sorpresas que no implican una decisión.
-Si, pero yo no hablo de sorpresas burguesas. Hablo de las sorpresas que sacuden el alma, que llevan a la necesidad de tomar una decisión, que tuercen el destino.
-¿Se tuerce el destino? Hay una contradicción ahí también.
-Esa es una buena pregunta, pero ahora tengo que despertar, en otra ocasión cuando vuelva a tu mundo y no haya guión, a tu mundo efímero y a-temporal, lo hablamos…
-Me parece bien, pero no entendí lo de ‘mundo efímero’…
-Claro, tu mundo, inacabado, efímero, dependiente, el de los sueños…
-¿Mi mundo es así?
-Supongo
-Ja ja ja… es para pensarlo, curiosamente yo pensaba lo mismo del tuyo. Prestá atención a los espejos de ahora en más… el tiempo me dará la razón.